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Por Félix de Sudamérica.

Introducción: En la Parte I de la serie, Félix de Sudamérica nos contó acerca de como sus padres conocieron el movimiento de los testigos de Jehová y de que manera su familia entró a la organización. Félix nos explicó la forma en que su niñez y adolescencia transcurrió dentro de una congregación donde se observaban abusos de poder y desinterés de los ancianos y el Superintendente de Circuito afectando a su familia. En la presente parte, Félix nos cuenta de su despertar y de que manera los ancianos le demostraron del “amor que nunca falla” para aclararle sus dudas sobre las enseñanzas de la organización, profecías fallidas y manejo de abusos sexuales en menores.

Por mi parte siempre traté de comportarme como un cristiano, me bauticé a los 12 años y pasé por las mismas presiones que muchos jóvenes testigos, como por ejemplo no festejar los cumpleaños, no cantar el himno nacional, no honrar ni declarar el juramento a la bandera y por cuestiones morales. Recuerdo una vez que tuve que pedir permiso en el trabajo para llegar temprano a las reuniones y mi jefe me preguntó: “¿vos sos testigo de Jehová?” “Si”, contesté orgulloso. “Ustedes son de esos que no tienen relaciones sexuales antes de casarse ¿no?” “Si”, le contesté de nuevo. “Vos no estás casado así que sos virgen ¿no?” me preguntó. “Si”, le contesté y entonces llamó a todos mis compañeros de trabajo y les dijo: “miren este es virgen todavía, tiene 22 años y es virgen”. Todos se burlaron de mí en ese momento, pero como yo soy una persona que me importa muy poco lo que los demás piensen no le di importancia y me reí junto con ellos, finalmente me dejó salir más temprano y pude salirme con la mía, pero son del tipo de presiones que todos los testigos teníamos. 

Llegué a tener muchas responsabilidades dentro de la congregación: literatura, sonido, acomodador, encargado de programar las salidas a la predicación, mantenimiento, etc… todas las responsabilidades al mismo tiempo y ni los siervos ministeriales tenían tantos privilegios como yo. Obviamente me nombraron siervo ministerial y ese fue el pretexto que tuvieron los ancianos para empezar a presionarme ya que querían controlar todos los aspectos de mi vida: que tenía que salir a predicar los sábados, cuando no fue impedimento para recomendarme, que tenía que llegar 30 minutos antes a todas las reuniones cuando ellos, los ancianos, llegaban sobre la hora o tarde todas las veces y cosas que ni ellos cumplían me las exigían a mí. Con el tiempo inicié una relación de noviazgo y como es natural quería pasar tiempo con mi novia, así que salía a predicar en su congregación bastante seguido y asistía a sus reuniones de vez en cuando, lo suficiente para que los ancianos me llevaran a la sala B para restregarme que no asistía a las reuniones o que no predicaba lo suficiente y que inventaba las horas del informe, ellos sabían que sí era honesto en el reporte aunque me reprochaban lo contrario, porque sabían que yo me reunía en la congregación de quien fue mi futura esposa, pero al parecer había una especie de rivalidad entre éstas dos congregaciones vecinas, de hecho, al contraer matrimonio, no les gustó mi decisión a los ancianos de mi congregación.

Se sentía el rechazo entre los ancianos de las congregaciones, ya que una vez se me pidió ir a hacer trabajos un sábado en la congregación vecina y puesto que todos somos hermanos, accedí sin problemas y para  variar y fieles a su costumbre, los ancianos de mi congregación me llevaron de nuevo a la sala B para que les explicara los motivos por los cuales no salí a predicar el sábado, les dije que fui a trabajar al salón de otra congregación y me dijeron “¡tu congregación es ésta!” Y les dije: “pero el servicio es a Jehová, no importa si lo hice para otra congregación, es para Jehová”, y me repitieron: “tu congregación es ésta”, habiendo muchas más situaciones como ésa. 

En otra ocasión tenía planeado irme de vacaciones a la casa de mis primos y como sabía que los ancianos me estaban vigilando, decidí ir a la casa del anciano encargado de mi grupo y le avise que me iba una semana y me contestó que me fuera tranquilo. estuvimos charlando un rato y luego me retiré y me fui de vacaciones. 

En la reunión siguiente, después de que volví de las vacaciones, otra vez me llevaron dos ancianos a la sala B, sorprendentemente uno de estos ancianos era el que fui a visitar antes de irme de vacaciones y me interrogaron debido a que me había ausentado de las reuniones durante semana, yo miré al anciano encargado de mi grupo y le respondí “me fui de vacaciones”, lo primero que pensé fue que tal vez pensaron que me había ido con mi novia de vacaciones, cosa que no era verdad y por eso me hablaban, lo raro era que me reclamaban que me había ido sin avisar y que descuidé mis privilegios esa semana y que nadie se había encargado de reemplazarme. Le dije al encargado de mi grupo que si acaso no se acordaba que había ido  a su casa el día tal y le avisé que me iba a ausentar una semana, él me miró y me dijo “no me acuerdo”, no solo había hablado con este anciano sino que también le avise a mi auxiliar para que no faltara, pero se ausentó, de nuevo le repetí “fui a su casa a avisarle” y de nuevo respondió “no me acuerdo”, el otro anciano sin decir “agua va” me dijo: “desde hoy solo tienes el título de siervo ministerial hasta que venga el superintendente de circuito y él decida que hacemos con vos”, era obvio que entre mi palabra como ministerial y la palabra de un anciano prevalecía la del anciano, no se trataba de saber quien tenía razón sino se trataba de un tema de jerarquía, no importa si yo le avisaba a todos los ancianos que me iba de vacaciones, si ellos decían que no era verdad valía su palabra mas que la mía por una cuestión de rango, eso me indigno muchísimo. 

Después de eso perdí mis privilegios de siervo ministerial, pero dentro de mí, decidí que nunca más me iba a exponer a una situación semejante. 

Contraje nupcias a los 24 años y me mudé a la congregación donde asistía mi ahora esposa y al poco tiempo, quizás porque me gusta ser servicial, tenía más responsabilidades en mi nueva congregación que cualquier otro siervo ministerial, entonces, se reunieron conmigo los ancianos para decirme que me habían recomendado para ser siervo ministerial y me preguntaron si estaba de acuerdo y yo dije sinceramente que no estaba de acuerdo. Me miraron con unos ojos de sorpresa y preguntaron porque. Yo les explique mi experiencia en la otra congregación, que no estaba dispuesto aguantar que de nuevo un nombramiento les diera el derecho a que intenten manejar e interferir en cada aspecto de mi vida y que yo era feliz sin ningún nombramiento. Me dijeron que no todas las congregaciones eran iguales, me citaron 1 Timoteo 3:1 y me dijeron que el que trabaja para un puesto en la congregación trabaja por algo excelente, etc y lo seguí rechazando.

Después de un año en esa congregación, mi esposa y yo tuvimos la oportunidad de comprar nuestra casa así que tuvimos que mudarnos a una congregación en la que fuimos muy bien recibidos, la congregación era muy amorosa y los ancianos parecían ser muy distintos a los de mis anteriores congregaciones. Con el paso del tiempo los ancianos de mi nueva congregación me comenzaron a dar privilegios y los acepté. Posteriormente, dos ancianos se reunieron conmigo para informarme que me habían recomendado como ministerial y les dí las gracias y les aclaré que no estaba interesado en obtener algún nombramiento. Espantados me preguntaron or qué y de nuevo les conté todo lo que pasé como ministerial y lo que mi hermano pasó también y que no estaba dispuesto a volver a pasarlo, que entendía que ellos eran distintos a los demás ancianos, porque de verdad lo eran, pero yo no estaba dispuesto a dejar que nada me pusiera en esa situación otra vez. 

En la siguiente visita del Superintendente, junto a los ancianos, se reunieron conmigo, para convencerme de que aceptara los privilegios que me ofrecían y de nuevo me negué. Entonces el Superintendente me dijo que evidentemente yo no esta preparado para pasar por esas pruebas y que el diablo había conseguido su propósito conmigo que era lograr que yo no progrese en sentido espiritual, ¿que tenía que ver un nombramiento, un título, con lo espiritual? Yo esperaba que el Superintendente me dijera “que mal que los ancianos y el otro Superintendente se hayan manejado tan mal”, que por lo menos me dijera que era lógico que con experiencias así yo me negara a tener privilegios, esperaba un poco de comprensión y de empatía pero nada de recriminaciones.

Ese mismo año me enteré que en la congregación a la cual yo asistía antes de casarme, que hubo un caso de un testigo de Jehová que había abusado de sus tres sobrinas menores de edad, que si bien lo expulsaron de la congregación, me llamó la atención que no estaba preso, como lo marca la ley en el caso de este gravísimo delito, ¿cómo podía ser?, ¿no se informó a la policía? Me pregunté. Le pedí a mi mamá que me platicara lo que había pasado ya que ella estaba en esa congregación y me confirmo la situación: nadie de la congregación, ni los ancianos ni los padres de las menores que habían sufrido el abuso, denunciaron a las autoridades competentes el asunto, para, supuestamente, no manchar el nombre de Jehová ni la organización. Eso me causó muchísima confusión. ¿Cómo podía ser que ni los padres de las víctimas ni los ancianos que formaron el comité judicial y que expulsaron al delincuente no lo denunciarán?, ¿qué pasaba con lo que dijo el Señor Jesus “al César las cosas del César y a Dios las cosas de Dios”? Fue tanto mi desconcierto que me puse a investigar que decía la organización con respecto al manejo del abuso sexual de menores y no pude encontrar nada sobre esta situación y busqué en la biblia sobre esto y lo que encontré no coincidía con como manejaban los asuntos los ancianos 

En 6 años tuve dos hijos y más que nunca me empezó a molestar el asunto sobre el manejo de la organización de los abusos de menores y pensaba en si yo tenía que pasar con mis hijos por una situación así me sería imposible acatar lo que la organización pedía. En estos años tuve muchas conversaciones con mi mamá y miembros de mi familia y pensaban igual que yo acerca de que manera podía la organización decir que aborrecen el acto del violador y sin embargo, por su inacción, dejarlo sin consecuencias legales, esa no es la justicia de Jehová en ningún aspecto. Entonces empecé a preguntarme, si en esta cuestión tan clara desde el punto de vista moral y bíblico estaban fallando, en que más podían estar fallando. ¿Esto del mal manejo de los casos de abuso sexual infantil y lo que viví durante mi vida acerca de los abusos de poder e imposición del rango de los que llevaban la delantera junto a la impunidad de sus actos eran indicios de algo?

Empecé a escuchar casos de otros hermanos que fueron víctimas de abusos sexuales cuando fueron menores y como los ancianos manejaron los asuntos, me enteré de varios casos distintos en donde siempre el factor común en todos era el decirle a los hermanos que denunciar a las autoridades competentes era manchar el nombre de Jehová y por lo tanto ninguno se denunció a las autoridades. Lo que más me molestó, es la instrucción tipo “ley mordaza” impuesta a la víctimas ya que tampoco podían comentar el asunto con nadie porque seria hablar mal del “hermano” abusador y eso podría acarrear la expulsión. ¡Que “gran y amorosa” ayuda están proveyendo los ancianos a las víctimas directas e indirectas! Y lo más nefasto: en ningún caso se alertó a las familias con menores de edad que había un depredador sexual entre los hermanos de la congregación.

Para entonces mi mamá empezó a plantearme preguntas bíblicas sobre las doctrinas de los testigos de Jehová, por ejemplo, la generación traslapada, como cualquier testigo adoctrinado al principio le dije que tuviera cuidado porque estaba rayando en “apostasía” (porque cuestionar cualquier enseñanza de la organización de le denomina así) y aunque yo estudie la generación traslapada la acepté sin cuestionar nada, pero nuevamente apareció la duda de si en cosas como el manejo del abuso sexual infantil se equivocan porque no también con esto y empecé de cero con el capitulo 24 de Mateo para entender bien a que generación se refería y me impactó ver que no solo no había elementos para creer en la súper generación traslapada sino que ni siquiera se podía aplicar el concepto de generación como en años anteriores se interpretaba. 

Le dije a mi mamá que tenía razón que no podía encajar lo que la biblia dice con la enseñanza de la generación y la investigación me llevó a darme cuenta también, que siempre que la doctrina de la generación se cambió fue tras no cumplirse la anterior doctrina y cada vez que se re-formulaba para un evento futuro hasta que no se cumplía y de nuevo lo volvían a cambiar. Comencé a pensar que se trataba de   profecías fallidas y la biblia habla de los falsos profetas; encontré que un falso profeta es condenado por profetizar solamente “una vez” en el nombre de Jehová y fallar. Ananías fue un ejemplo en Jeremías capitulo 28 y con la generación se ha fallado por lo menos tres veces, tres veces con la misma doctrina.

Entonces se lo comenté a mi mamá y me dijo que ella estuvo informándose en páginas de Internet y yo la reprendí puesto que todavía estaba muy adoctrinado: “pero no podemos buscar en páginas que no sean la pagina oficial de la jw.org.” Me contesto que ella descubrió que el mandato de no ver cosas en Internet era para que no veamos la verdad de lo que dice la biblia y nos quedemos con la interpretación de la organización. Entonces me dije a mí mismo: “si lo de Internet es mentira, la verdad no le va a ganar”. Entonces me puse a buscar también yo en Internet y descubrí en diversas páginas y blogs de personas que fueron sexualmente abusados cuando fueron menores por miembros de la organización y que además fueron maltratados por los ancianos de la congregación por denunciar al agresor, además, descubrí que no eran casos aislados en congregaciones sino que era muy extendido entre las congregaciones.

Un día encontré un vídeo que se titulaba “Porque yo, anciano de los Testigos de Jehová por 40 años salí de la organización” (https://www.youtube.com/watch?v=p1p9Wybb0KY&t=631s) en la página de YouTube de Los Bereanos (https://www.youtube.com/channel/UCUcl5ZGWOixROZGmEHKd6jA) y empecé a ver como por años la organización enseñó muchas doctrinas que yo tenía como verdaderas y en realidad era falsas, que el arcángel Miguel no era Jesús, el grito de paz y seguridad que tanto estamos esperando que se cumpla, los últimos días, todo mentiras, toda esta información me pegó muy fuerte. No es fácil enterarse que estuviste engañado toda la vida y que tuvimos que aguantar tantas penas por culpa de una secta, fue terrible el desengaño y mi esposa lo notó. Estuve enojado conmigo mismo mucho tiempo, no pude dormir por más de dos meses y no podía creer que haya sido engañado de esa manera. hoy tengo 35 años de edad y 30 de esos años estuve engañado. Le compartí la página de Los Bereanos a mi mamá y a mi hermana menor y ellas también supieron apreciar el contenido.

Tal y como lo comenté anteriormente, mi esposa empezó a darse cuenta que algo me pasaba y comenzó a preguntarme porque estaba así, solo le comente que no estaba de acuerdo con ciertas formas de manejar asuntos en la congregación como el tema de los abusos sexuales de menores, pero ella no lo veía como algo grave, no podía decirle todo lo que había visto de golpe porque sabia que como cualquier testigo, y como yo también reaccioné con mi mamá, ella iba a rechazar todo de plano. Mi esposa también fue testigo de jovencita pero se bautizó a los 17 años y luego de eso fue precursora regular por 8 años, así que estaba muy adoctrinada y ella no se planteaba las dudas que yo me planteaba. 

Poco a poco empecé a rechazar los privilegios que tenía, con la excusa que mis hijos necesitaban atención durante las reuniones y no era justo que dejara a mi esposa con esa carga y más que una excusa era cierto y me sirvió para desprenderme de esas cosas. También mi conciencia no me permitía comentar en las reuniones, no me fue fácil saber lo que sabía y sin embargo estar en las reuniones donde se me seguía mintiendo a mí y a mi esposa y a mis hermanos en la fe, así que poco a poco también empecé a faltar a las reuniones y dejé de predicar y esto pronto llamó la atención de los ancianos y dos de ellos vinieron a mi casa para saber que pasaba, estando presente mi esposa, les dije que estaba con mucho trabajo y con problemas de salud. Después me dijeron si había algo que quisiera consultarles y yo le pregunté por los procedimientos en los casos de abusos sexuales de menores y me mostraron el libro para ancianos “Pastoreen al rebaño” y decía que los ancianos debían denunciar siempre y cuando las leyes locales los obliguen, ¿los obliguen?, ¿la ley tiene que obligarte a denunciar un delito? Entonces empezó un debate en si debían o no denunciar, les puse millones de ejemplos como si la víctima es menor de edad y el abusador es su padre y los ancianos no denuncian pero lo expulsan, el menor sigue a merced de su abusador, pero ellos siempre respondieron igual que no estaban obligados a denunciar y que su instrucción es llamar a asuntos legales de la sucursal y nada mas, acá no existía lo que la conciencia entrenada dictaba o lo que la moral dice, no importa nada de todo eso, ellos solamente obedecen la directriz del cuerpo gobernante porque “ellos no van a hacer nada que sea perjudicial para nadie y menos para una víctima de abuso sexual” y esa charla terminó en el momento que me dijeron que estaba siendo un necio al cuestionar las decisiones de cuerpo gobernante. No se despidieron sin antes advertirnos que no comentáramos con nadie sobre los asuntos de los abusos sexuales de menores, ¿por qué?, ¿a qué temen si las decisiones que toman son las correctas? Eso le pregunté a mi esposa. 

Yo seguí faltando a las reuniones y trataba de no predicar, si lo hacía me aseguraba de predicar con la biblia nada más y trataba de darle a la gente una esperanza bíblica para el futuro y como yo no hacía lo que la organización me exigía, lo que supuestamente cualquier buen cristiano tenía que hacer, mi esposa un día me preguntó: “¿y qué va a pasar entre nosotros si vos no querés servir a Jehová?” Quiso decirme que ella no podía vivir con alguien que quería dejar a Jehová y yo traté de entender porque decía eso, no era porque  ella no me amara más, sino que sí tenía que elegir entre Jehová y yo era obvio que elegiría a Jehová. Era comprensible su punto de vista, era el punto de vista de la organización, por eso solo le respondí que esa decisión no la iba a tomar yo.

Honestamente, no me puse mal por lo que ella me dijo, porque sabía como un testigo es llevado a pensar, pero sabía que si no me apuraba para hacerla despertar, nada bueno seguiría.

Mi mamá al tener 30 años dentro de la organización acumuló muchos libros y revistas donde los ungidos se proclamaban ser profetas de Dios en días modernos, la clase de Ezequiel (libro “Las naciones sabrán que yo soy Jehová, ¿cómo?” Página 62), libros donde también estaban las falsas profecías con respecto al año de 1975 (libro “Vida eterna en libertad de los hijos de Dios”, páginas 26 a 31 y el libro “La verdad que lleva a vida eterna” (llamado la bomba azul), páginas 9 y 95); profecías que había escuchado decir a otros hermanos “muchos hermanos creían que el fin venía en 1975” pero nunca se ha reconocido por el cuerpo gobernante que la organización pronosticó y le dió mucho énfasis a que el fin vendría en 1975. Ahora dicen por parte del cuerpo gobernante que la culpa era de los hermanos en creer en esa fecha. Además, otras publicaciones que decían que el fin vendría dentro de “nuestro siglo veinte” (libro “Las naciones sabrán que yo soy Jehová, ¿cómo?” Página 216) y revistas como La Atalaya que se tituló “1914 la generación que no pasara” y otros más. Le pedí prestadas estas publicaciones a mi mamá, pero de poco a poco le iba mostrando a mi esposa “pequeñas perlas” como lo que decía el libro Razonamiento de “Como identificar a un falso profeta” y como omitieron la mejor respuesta que da la biblia en Deuteronomio 18:22. 

Mi esposa siguió asistiendo a las reuniones pero yo no. En una de esas reuniones pidió hablar con los ancianos para que me ayuden a despejar las dudas que tenía. Ella pensaba de verdad que los ancianos podían responderme satisfactoriamente todas mis dudas pero yo no sabia que ella pidió ayuda y un día que asistí a la reunión, dos ancianos se acercaron y me pidieron que si podía quedarme después de la reunión ya que querían hablar conmigo. Accedí aunque no tenía conmigo los libros que me prestó mi mamá, pero estaba dispuesto a hacer lo posible para que mi esposa se diera cuenta de la verdadera ayuda que los ancianos querían darme. Así que decidí grabar la charla que tuvo una duración de 2 y media horas y que estoy dispuesto a dar a conocer en el sitio de Los Bereanos (https://losbereanos.com). En dicha “amistosa charla de amorosa ayuda” expuse la mitad de mis dudas, el mal manejo de los abusos sexuales de menores, que 1914 no tiene base bíblica, que si 1914 no existe tampoco existe 1918 y mucho menos 1919 y expuse como se caen todas las doctrinas por no ser verdad 1914. Les dije lo que leí en los libros de la JW.Org sobre las falsas profecías y simplemente se negaron a contestarme esas dudas, principalmente se dedicaron a atacar mi persona diciendo que yo pretendía saber mas que el cuerpo gobernante y me tildaron de mentiroso, pero nada de eso me importó, sabía que con las cosas que me respondían me iban a servir para mostrarle a mi esposa como los ancianos  supuestamente son maestros que saben defender “la verdad” y como demostraron que en ningún caso la defendieron. Incluso le dije a uno de ellos: “¿vos no tenés dudas de que 1914 es una doctrina verdadera?” Me respondió con un “no” y le dije: “bueno, convénceme a mí” y me dijo: “yo no te tengo que convencer, si no crees que 1914 es verdad no lo prediques, no hables de eso en el territorio y listo”. ¿Cómo podía ser posible que si 1914 es una doctrina verdadera un anciano, un supuesto maestro de la palabra de Dios no la defienda a morir con argumentos bíblicos?, ¿por qué no me querés convencer de que estoy equivocado? o ¿acaso la verdad no puede salir victoriosa frente al escrutinio? Para mí, era obvio que estos “pastores” no eran los mismos de los que habló el Señor Jesús, de los que teniendo 99 ovejas protegidas, están dispuestos a ir en búsqueda de una sola simple oveja perdida dejando las 99 solas hasta que encuentran a la extraviada.

Por más que les expuse todos estos temas, sabía que no era el momento de ponerme firme con lo que pensaba. Los escuché y refuté las veces que pude con firmeza pero sin darles motivos para que me enviarán a un comité judicial, como dije, la charla duro dos horas y media, pero traté de mantenerme tranquilo todo el tiempo y cuando regresé a mi casa también me mantuve tranquilo ya que había conseguido la evidencia que necesitaba para hacer despertar a mi esposa y así fue que tras contarle lo sucedido, le mostré la grabación de la charla para que la evalué ella por ella misma. Después de unos días me confesó que ella había pedido que los ancianos hablaran conmigo pero que no había notado que los ancianos vendrían sin intenciones de no responder a mis dudas.

Aprovechando que mi esposa se prestaba a dialogar, le mostré las publicaciones que había encontrado y ella se encontraba ya mucho más receptiva a la información y desde ese momento empezamos a estudiar juntos lo que de verdad enseña la biblia y fueron de mucha ayuda los vídeos del hermano Eric Wilson. 

El despertar de mi esposa fue mucho más rápido que el mío ya que se dió cuenta de las mentiras del cuerpo gobernante y porque mintió. 

Me sorprendí cuando en un momento me dijo: “nosotros no podemos estar en una organización que no es la adoración verdadera”, no esperaba tal resolución y decisión de ella, pero no podía ser tan sencillo, tanto ella como yo todavía tenemos a nuestros familiares dentro de la organización. Para entonces toda mi familia abrió los ojos con respecto a la organización, mis dos hermanas menores ya no se reúnen, mis padres siguen yendo a las reuniones por sus amigos dentro de la congregación, pero mi mamá trata muy discretamente que otros hermanos abran los ojos y mis hermanos mayores con sus familias no se reúnen más.

No podíamos desaparecer de las reuniones sin antes intentar hacer que mis familiares políticos despierten a la realidad, así que mi esposa y yo hemos decidido seguir reuniéndonos hasta que lo logremos.

Mi esposa empezó a plantearle dudas a sus padres sobre los abusos de menores y le planteó dudas sobre las profecías falsas a su hermano (tengo que decir que mi suegro fue anciano aunque actualmente removido y mi cuñado es ex-betelita, anciano y precursor regular) y como era de esperar, rechazaron de plano ver cualquier evidencia de lo dicho. La respuesta de ellos es que siempre da cualquier testigo de Jehová: “somos humanos imperfectos que nos podemos equivocar y los ungidos son humanos que también se equivocan”.

Mientras mi esposa y yo seguíamos reuniéndonos, pero cada vez era mas difícil asistir, porque se estudiaba el libro de Revelación y cada reunión era escuchar suposiciones tomadas como verdad absoluta, expresiones como “evidentemente”, “seguramente” y “probablemente” se asumían como hechos verídicos e indiscutibles aunque no hubiera evidencia suficiente alguna, como el mensaje de condenación que estaba representado por piedras de granizo, un delirio total, cuando llegábamos a casa nos poníamos a investigar si la biblia apoyaba tal afirmación.