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¿Cómo se impartía justicia la congregación cristiana primitiva?

“La peor forma de injusticia es la justicia simulada“.

Platón

Introducción.

En la parte 1 de la serie hemos visto tanto la definición como la historia de la implementación de la doctrina de expulsión desde la perspectiva de la organización de los testigos de Jehová y hemos visto que para la Sociedad dicha doctrina es un “derecho inherente a las organizaciones religiosas, análogo al derecho que tienen los gobiernos humanos de imponer las penas de destierro o muerte”.

En la parte 2 de la serie analizamos un ejemplo de la aplicación de la doctrina de expulsión aún antes de ser establecida formalmente como la conocemos en la actualidad al ver el caso de la humillación que la Sociedad dió al testigo de Jehová y abogado litigante Olin R. Moyle, quien dejó todo lo que había logrado para trasladarse a vivir al Betel de Brooklyn para apoyar a la Sociedad en los litigios que estaban en curso sobre los derechos civiles de los testigos de Jehová, invitado por Joseph F. Rutherford en persona.

En la parte tres hicimos un comparativo entre la doctrina de expulsión y el sistema de administración de justicia del antiguo Israel y llegamos a la conclusión que ni por asomo hay una sola forma de compararlos.

Llegamos ahora al punto de análisis: ¿cómo se mantenía la limpieza moral y doctrinal en la congregación primitiva?

recordemos que la sociedad indica que su modelo de justicia o doctrina de expulsión es una copia exacta de la forma en que se mantenía la pureza de la iglesia primitiva.

¿Es bíblica la expulsión?

Entremos en materia de análisis leamos por favor 1 Corintios 5:1-13:

1 En efecto, se oye que entre vosotros hay inmoralidad, y una inmoralidad tal como no existe ni siquiera entre los gentiles, al extremo de que alguno tiene la mujer de su padre. 2 Y os habéis vuelto arrogantes en lugar de haberos entristecido, para que el que de entre vosotros ha cometido esta acción fuera expulsado de en medio de vosotros. 3 Pues yo, por mi parte, aunque ausente en cuerpo pero presente en espíritu, como si estuviera presente, ya he juzgado al que cometió tal acción. 4 En el nombre de nuestro Señor Jesús, cuando vosotros estéis reunidos, y yo con vosotros en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, 5 entregad a ese tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 6 Vuestra jactancia no es buena. ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa ? 7 Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado. 8 Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad. 9 En mi carta os escribí que no anduvierais en compañía de personas inmorales; 10 no me refería a la gente inmoral de este mundo, o a los avaros y estafadores, o a los idólatras, porque entonces tendríais que salir del mundo. 11 Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis. 12 Pues ¿por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro de la iglesia ? 13 Pero Dios juzga a los que están fuera. EXPULSAD DE ENTRE VOSOTROS AL MALVADO.” (LBLA).

Resaltemos algunos puntos importantes:

1.- La iglesia o congregación de Corinto se había vuelto arrogante al tolerar un grave caso de inmoralidad.

2.- El caso de inmoralidad era bastante grave, tan grave que no existía tal situación aún entre los no creyentes.

3.- Un hombre de la congregación sostenía una relación carnal con la esposa de su padre (su madrastra).

4.- Pablo reprende de forma bastante fuerte a la iglesia de Corinto.

5.- Pablo recalca que no deben asociarse con quien se llama hermano y sea avaro, estafador, inmoral, idólatra, difamador o borracho.

6.- Pablo les reclama por no haber expulsado ha dicho hombre anteriormente, por no haberlo entregado a Satanás.

7.- Pablo los exhorta a ni siquiera comer con esa persona.

8.- Pablo les indica que él, no necesita juzgar al pecador porque confía en lo que le estaban reportando.

9.- Pablo le recuerda que los asuntos entre hermanos se juzgan en la iglesia por los miembros de la iglesia.

10.- finalmente, Pablo ordena: “expulsar de entre ustedes al malvado”.

Hasta este punto podemos afirmar que las instrucciones de Pablo a la congregación de Corinto es bastante clara: ante una situación de grave pecado, se requiere tomar una medida extrema como lo es la expulsión del miembro de la iglesia que se haya convertido en un pecador.

¿Hay alguna información adicional que nos indique bajo qué circunstancias se practicaba la expulsión?

El contexto en 1 Corintios 6:1-11 nos da ciertas pistas…

1 ¿Se atreve alguno de vosotros, cuando tiene algo contra su prójimo, a ir a juicio ante los incrédulos y no ante los santos? 2 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo es juzgado por vosotros, ¿no sois competentes para juzgar los casos más triviales? 3 ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¡Cuánto más asuntos de esta vida! 4 Entonces, si tenéis tribunales que juzgan los casos de esta vida, ¿por qué ponéis por jueces a los que nada son en la iglesia? 5 Para vergüenza vuestra lo digo. ¿Acaso no hay entre vosotros algún hombre sabio que pueda juzgar entre sus hermanos, 6 sino que hermano contra hermano litiga, y esto ante incrédulos? 7 Así que, en efecto, es ya un fallo entre vosotros el hecho de que tengáis litigios entre vosotros. ¿Por qué no sufrís mejor la injusticia? ¿Por qué no ser mejor defraudados? 8 Por el contrario, vosotros mismos cometéis injusticias y defraudáis, y esto a los hermanos. 9 ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios”. (LBLA).

Notemos:

  1. Pablo reprende fuertemente a los Corintios porque los hermanos iban a los tribunales terrestres a zanjar sus disputas para vergüenza del cristianismo.
  1. Pablo les recuerda que los cristianos juzgarán ángeles, juzgarán al mundo, por lo que deben de enseñarse a juzgar las disputas entre hermanos en la iglesia.
  1. Asimismo, Pablo le recuerda que a veces, es preferible que los hermanos sufran injusticias de sus hermanos en vez de que se recurra a los tribunales terrestres.
  1. Pablo, finalmente, describe las conductas que se consideraban injustas y por lo tanto, los hermanos que practicaran tales cosas no heredarán el reino de Dios: 
  • Inmoralidad.
  • Idolatría.
  • Adulterio.
  • Afeminados.
  • Homosexualidad.
  • Robo.
  • Avaricia.
  • Alcoholismo.
  • Difamación.
  • Fraude.

Hasta este punto, podemos afirmar que la congregación cristiana primitiva tenía claro bajo qué circunstancias se debería de actuar para mantener la limpieza de la congregación ante sí mismos, ante el Señor Jesús como cabeza de la iglesia (Colosenses 1:18) y ante los incrédulos.

Con respecto a este punto, el libro “La idea de Pablo de comunidad. Las primitivas iglesias caseras en su entorno cultural” de Robert J. Banks en la página 96 nos dice que: “Pablo no tiene lugar en su visión de comunidad para las distinciones tradicionales entre sus miembros a lo largo de líneas de culto, oficiales o religiosas. Esto clarifica el terreno para un más positivo entendimiento de su enfoque en la responsabilidad en la comunidad. Ahora debemos investigar hasta qué punto la alta opinión que tiene de todos los creyentes afecta la realización de diversas tareas dentro de la misma comunidad. ¿Dónde recaía la responsabilidad de la organización de la iglesia incluyendo lo común, como lo era: comida, cuidado de los miembros, la disciplina y la dirección de la comunidad?”.

En la página 97, bajo el subtítulo “Para la disciplina“ el autor nos comenta: “la responsabilidad de la disciplina de los miembros infractores también recae en otros creyentes. Cuando alguien tiene un reclamo legal contra otro y no puede resolverse personalmente, la comunidad debe resolver el problema, no un extraño (1 Corintios 6:1-6). Si uno de los miembros sucumben involuntariamente a un curso de acción autodestructivo, otros deberían de “restaurarlo con un espíritu de gentileza, mirándose a sí mismos sin embargo para que ellos no sean tentados“ (Gálatas 6:1).

Bien, hagamos un alto aquí y efectuemos un breve resumen de lo que hemos analizado hasta este momento:

  1. La iglesia primitiva como colectivo tenía autorización para practicar la expulsión de un miembro que hubiere cometido alguna falta.
  2. La lista de posibles fallas se proporciona por parte de Pablo, siendo principalmente situaciones de índole sexual, al quebrantamiento de confianza de las personas, a la práctica de la religión falsa y a las adicciones.
  3. Los miembros de la iglesia eran responsables de juzgar colectivamente en las fallas de sus miembros.
  4. En 1 Corintios se describe un caso de inmoralidad sexual bastante escandalosa aún para un incrédulo.

¿Existe en las escrituras algún otro caso en el que se demuestre la disciplina de la iglesia primitiva? Encontramos el caso narrado por el médico Lucas en el libro de los hechos 5:1-11…

1 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad, 2 y se quedó con parte del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo la otra parte, la puso a los pies de los apóstoles. 3 Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? 4 Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios. 5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró; y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron. 6 Y los jóvenes se levantaron y lo cubrieron, y sacándolo, le dieron sepultura.  7 Después de un lapso como de tres horas entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido. 8 Y Pedro le preguntó: Dime, ¿vendisteis el terreno en tanto? Y ella dijo: Sí, ése fue el precio. 9 Entonces Pedro le dijo: ¿Por qué os pusisteis de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti. 10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta, y la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido. 11 Y vino un gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que supieron estas cosas”. (LBLA).

El caso de Ananías y Safira tiene un triste desenlace debido a que mintieron a la congregación para sacar un provecho personal al guardar para así parte de la venta de una propiedad que habían dicho que vendieron y que todo lo habían donado a la comunidad.

¿Cuál fue el resultado de castigar a Ananías y Safira? El versículo 11 nos dice que “vino un gran temor sobre toda la iglesia“. “Temor”… La palabra griega usada por el médico Lucas para “temor” es Phobos. Según la Concordancia del Strong, la define como: “temor, miedo, reverencia, pánico, causa del miedo, terror”.

HELPS Word Studies la define como: “Phobos es comúnmente usada en las escrituras a veces de manera positiva (en relación con Dios) pero más frecuentemente en el aspecto negativo de retirarse del Señor (su voluntad)”.

Por lo tanto, temor es el sentimiento sano de ofender o alejarse del Señor Jesús como cabeza o fuente de la iglesia y perder su aprobación, a eso temía la iglesia primitiva al castigar al hermano o hermana que caída en el pecado.

Encontramos también otro par de ejemplos:

Pablo dice en 1 Timoteo 1:20 que había entregado a Satanás a Himeneo y Alejandro “para que aprendan a no blasfemar”.

En 2 Timoteo 2:17-26 Pablo nos dice que Himeneo y Fileto “se han desviado de la verdad”.

Tenemos ahora la pregunta ¿qué procedimiento se seguía en la iglesia primitiva para juzgar las faltas y/o contiendas entre hermanos?

El procedimiento.

Hasta ahora hemos observado que Pablo autoriza a la congregación o iglesia, a sus miembros, a juzgar las fallas y las contiendas entre hermanos según 1 Corintios 6:1-11. La única referencia que tenemos acerca de manejar las situaciones en la iglesia es lo ordenado por el Señor Jesús en Mateo 18:15-17…

15 Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. 16 Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que TODA PALABRA SEA CONFIRMADA POR BOCA DE DOS O TRES TESTIGOS. 17 Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos”. (LBLA).

Observe el procedimiento:

  1. Quien tenga conocimiento, hermano o hermana, debe de ir ante el presunto ofensor de manera privada y exponer abiertamente con él o ella la circunstancia, con pruebas, que demuestren la falta. Veamos que Jesucristo utiliza la palabra “reprender”. Se debe confrontar al presunto ofensor con su falla, sea disputa entre hermanos o un pecado ya sea porque el presunto ofensor fue observado o haya confesado su proceder a algún hermano o hermana de confianza (Santiago 5:16). Al confrontar al presunto malhechor, en caso de un pecado, seguramente se invitaba al presunto ofensor a dirigirse a la iglesia en su colectividad para poder reajustar su proceder.
  1. Si el hermano o hermana ofensor escucha, reconoce que está mal y está dispuesta a disculparse o resarcir el daño que ha causado la disputa, se ha ganado a su hermano y se termina el proceso. Si el hermano o hermana reconoce que ha pecado y que requiere ayuda de la iglesia y está dispuesto a ponerse en manos de los miembros de la congregación o de la comunidad a la que pertenece, el proceso termina en el momento en que el hermano o hermana se pone disposición de la colectividad de la comunidad.
  1. Si el hermano o hermana, presunto malhechor rechaza la intervención, se toman dos o tres hermanos o hermanas para que sirvan como testigos y se vuelve a confrontar al presunto malhechor. Quizá la intervención de un grupo de hermanos  o hermanas ayude el presunto malhechor a arrepentirse. Si el malhechor ha recapacitado y ha cometido una ofensa de tipo personal, se disculpa o repara el daño, se acaba el proceso. Si el malhechor que ha cometido un pecado recapacita y se pone a disposición de la iglesia, acaba el proceso una vez que esta persona está en disposición de la comunidad.
  1. Si el hermano o hermana presunto malhechor rechaza la intervención con dos o tres testigos, se lleva el caso a la iglesia. ¿Qué es la iglesia o congregación? El Diccionario de Vine define congregación como: “una congregación de personas reunidas con algún propósito. Se asemejen esto a los términos griegos Synagoge y  Ekklesia, de los cuales provienen sinagoga e iglesia. Se traduce también como asamblea, comunidad, pueblo”. Esto significa que la palabra iglesia o congregación se refiere al grupo de hermanos y hermanas. Si el malhechor que cometido una ofensa personal contra un hermano o hermana se arrepiente, se disculpa y/o repara el daño que causó la contienda se termina el proceso. Si el malhechor que ha cometido un pecado se arrepiente y la congregación le impone una sanción disciplinaria y en señal de arrepentimiento, el malhechor acata lo determinado, se termina el proceso. Pero, ¿qué hacer si el malhechor rechaza la intervención de la iglesia?
  1. El presunto malhechor se considera impenitente y el Señor Jesús ordena que sea como un gentil y recaudador de impuestos. El Señor Jesús ordena que un pecador impenitente sea devuelto al mundo, que sea expulsado de la congregación.

Hasta aquí, podemos concluir que la expulsión por cometer un pecado y no arrepentirse tiene base bíblica, sin embargo, hemos también analizado el proceso a seguir, el cual, tanto en el Señor Jesús como el apóstol Pablo nos habla que sea llevado en varias etapas, incluyendo un juicio por la iglesia o congregación, incluyendo a hermanos y hermanas, en audiencia pública.

¿Qué significa la palabra “expulsar” en el aspecto bíblico?

Pablo en 1 Corintios 5:13 expresó: “pero Dios juzga a los que están afuera. Expulsad de entre vosotros al malvado”. (LBLA).

La palabra “expulsar“ que usa Pablo en el texto citado es exarate que proviene de exairó. La Concordancia de Strong define exairó de la siguiente manera: [1808] exairó: remover, quitar, sacar.

El Diccionario de Vine la define como: exairó [1808] “quitar de en medio de”. Se usa como disciplina eclesial en 1 Corintios 5:13.

Por lo tanto, expulsar es una medida disciplinaria tomada por la colectividad de la comunidad cristiana o iglesia, para remover, quitar, sacar de la comunidad, a una persona que ha pecado y que es impenitente. Es importante destacar: es una medida colectiva no una medida tomada por algún número reducido de los miembros de la iglesia o sus representantes.

De aquí la medida extrema de “ni siquiera comer” con tal persona como lo expresó Pablo (1 Corintios 5:11) y como ordenó el Señor Jesús “sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos” (Mateo 18:17).

Pablo también expresó: “entreguen a ese tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”.

¿Qué significado tenía esto? En el libro “La idea de Pablo de comunidad. Las primitivas iglesias caseras en su entorno cultural”, en la página 97 bajo el subtítulo “Para la disciplina” nos continúa diciendo lo siguiente: “donde, como en 1 Corintios 5 el error es repugnante incluso para los estándares paganos y el delincuente sigue sin arrepentirse, la comunidad como un todo debería de reunirse, reconocer la presencia del mal entre ellos y “entregar a tal persona a Satanás” como el ejecutor del castigo de Dios (1 Corintios 5:3-5). Esta extraña expresión podría significar que deben repudiar al delincuente, es decir, retirarle por completo de todo contacto o según la analogía del incidente de Ananías y Safira en Hechos 5, podría significar su llamado a una “sentencia de muerte”, es decir, una oración para que tenga lugar el juicio. De cualquier manera, el objeto de esta forma extrema de acción disciplinaria es el máximo bienestar de la persona. Esto puede conducir a un cambio de actitud más rápido por parte del delincuente”.

Con respecto a “dejar de comer con tal persona” el libro “La idea de Pablo de comunidad. Las primitivas iglesias caseras en su entorno cultural” nos sigue comentando: “solamente si el acusado rechaza escuchar y deliberadamente continúa interrumpiendo a la comunidad, que los miembros le “tomen en cuenta“ y “evitan“ a esa persona especialmente en la comida comunitaria”.

El libro “La idea de Pablo de comunidad. Las primitivas iglesias caseras en su entorno cultural” nos explica que las iglesias se reunían en casas particulares (capítulo 3). Y al parecer, había dos tipos de reuniones:

  • Una reunión de adoración los días domingo en asamblea  la congregación o iglesia (capítulo 3).
  • Una cena comunitaria un día entre semana (capítulo 8).

Por lo tanto, al negarle acceso a la cena comunitaria del malhechor, la iglesia o congregación estaba rompiendo el lazo religioso y social con el malhechor, esto es, dejaban de darle la oportunidad al malhechor de participar en las actividades de la iglesia.

Así mismo, el Señor Jesús ordenó que un malhechor impenitente fuera como un gentil y un recaudador de impuestos, ¿cómo trataban los judíos a los gentiles?

Los judíos evitaban la relación religiosa con los extranjeros (Éxodo 20:1-7). Pero, al mismo tiempo, tenían la obligación de tratarlos como igual en los aspectos legal y social, tenían prohibida la discriminación (Éxodo 12:49, Éxodo 22:21). Dios ordenó que los extranjeros incluso deberían ser amados (Levítico 19:33,34). Por lo tanto, los judíos tenían tratos sociales y comerciales con los extranjeros, evitando la relación de tipo religiosa o mezclas de fe.

Los recaudadores de impuestos eran rechazados socialmente por trabajar para la potencia dominante y a menudo participaban en actos de corrupción, por lo que el trato era similar al de un gentil.

Entonces, el mismo principio aplica en la congregación cristiana primitiva: el malhechor impenitente era “entregado a Satanás”, esto es, retirado, removido, sacado de la congregación, rompiendo el lazo religioso y limitando el trato social al máximo.

Seguramente, la iglesia o congregación limitaba la participación del malhechor en sus actividades tales como reuniones de adoración y comidas comunitarias, quizás negándole el acceso o le autorizaban el acceso con restricciones de participación.

El libro “La idea de Pablo de comunidad. Las primitivas iglesias caseras en su entorno cultural” en el capítulo 8, página 59 bajo el título “Expresiones físicas de compañerismo” identifica las siguientes formas en las que los cristianos primitivos se demostraba compañerismo o amor fraternal:

  • Bautismo.
  • Imposición de las manos.
  • Comidas comunitarias.
  • Intercambio de besos.
  • Compartir los bienes materiales.

Seguramente, un malhechor impenitente que había sido expulsado de la iglesia no participaba en estas expresiones de compañerismo cristiano.

Hasta este punto, hemos encontrado que las escrituras nos dicen que cuando algún miembro de la iglesia era expulsado, los miembros de la comunidad limitaban el trato en lo relativo a las actividades religiosas y su consecuencia social, sin embargo, no encontramos otras referencias que nos indiquen cómo se trataba el malhechor que había pecado y no daba muestras de arrepentimiento. 

Si bien no encontramos información específica, si encontramos principios y estos fueron proveídos por el propio Señor Jesús:

  • Amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen (Mateo 5:44).
  • Porque si ustedes les perdonan a otros sus ofensas, su padre los perdonará a ustedes (Mateo 6:14).
  • Dejen de juzgar para que no sean juzgados. Porque así como juzguen a otros serán juzgados ustedes y la medida que usen con otros es la que usarán con ustedes (Mateo 7:1,2).
  • Por eso hagan por los demás todo lo que les gustaría que hicieran por ustedes (Mateo 7:12).
  • El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en tirarle una piedra (Juan 8:7).
  • No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento (Lucas 5:32). 
  • Misericordia quiero, no sacrificio (Mateo 9:13).

En ningún lugar de las escrituras el Señor Jesús ordenó que un malhechor impenitente debería ser tratado de una forma vil y despreciable o inclusive con discriminación, ignorado y humillado públicamente. Al contrario, el Señor siempre enseñó que el amor debería ser la regla con lo cual deberíamos medir siempre nuestros actos como cristianos.

Una cosa es cortar la relación religiosa con un pecador impenitente, limitarle el trato y acceso a la adoración en asamblea en la iglesia o congregación y otra muy diferente sería el tratarlo de forma discriminatoria, irrespetuosa, despectiva e incluso, grosera.

Igualmente, recordemos que al ser expulsado, la iglesia o congregación, rompía el lazo religioso y el lazo social derivado del religioso con el malhechor impenitente. Nada se menciona sobre los lazos familiares, laborales, morales, etc. que se tuvieran hasta momento de la expulsión por lo que asumimos que esos lazos se mantenían, tal y como los judíos trataban con los extranjeros.

Por ejemplo, si un hermano era patrón de una hermana expulsada, no se menciona que también debería de despedirla, o viceversa, que un hermano cristiano estuviera trabajando para un patrón que había sido expulsado y ahora tenía la obligación de renunciar o si un joven cometió un pecado y no se arrepentía, no se ordena en ningún lugar de las escrituras que los padres creyentes y sus hermanos carnales creyentes lo abandonen a su suerte e inclusive que lo despidan de casa.

Conclusión.

Con lo visto hasta ahora, podemos concluir que el modelo de justicia conocido como doctrina de expulsión practicado por los testigos de Jehová carece de toda la base bíblica debido a lo siguiente:

  • No sigue el proceso ordenado por el Señor Jesús.
  • El trato a los expulsados sobrepasan las normas del amor dictadas por el Señor Jesús.
  • Los motivos de expulsión de los testigos de Jehová van más allá de lo escrito al incluir conductas que no se mencionan o ni siquiera se conocen en las escrituras.

La doctrina de expulsión de los testigos de Jehová tiene graves problemas de forma y fondo lo cual la hace anti-bíblica.

¿Qué nos enseñan las escrituras sobre la misericordia?

Esto lo analizaremos en el próximo artículo de la serie.