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En los primeros tres artículos de la serie consideramos los aspectos históricos, seculares y científicos detrás de la doctrina de no sangre de los testigos de Jehová.

En el cuarto artículo hemos analizado el primer texto bíblico en el que supuestamente los testigos de Jehová apoyan su doctrina de no sangre, a saber, Génesis 9:4.

Al analizar el marco histórico cultural y contexto llegamos a la conclusión que ni por asomo, podemos aplicar el uso del texto para apoyar una falsa doctrina que prohíbe el salvaguardar la vida mediante tratamiento médico utilizando sangre humana o sus derivados.

El presente artículo y final de la serie pretende analizar los dos últimos pasajes de la biblia en el que los testigos de Jehová pretenden justificar su negativa a recibir transfusiones de sangre esto es Levítico 17:14 y Hechos 15:29.

A partir de este momento, llamaremos al pasaje de Levítico 17:14 como ley de Moisés y al pasaje de Hechos 15:29 como ley Apostólica.

I.- La ley de Moisés

Aproximadamente 600 años después de la ley de Noé, Moisés, quien era el caudillo de la nación judía durante el tiempo del éxodo, recibe directamente de Jehová las siguientes directrices sobre la sangre para cuestiones alimentarias y ceremoniales:

Leamos Levítico 17:10-16:

10 “Si cualquier hombre de la casa de Israel, o de los forasteros que residen entre ellos, come sangre, yo pondré mi rostro contra esa persona que coma sangre, y la cortaré de entre su pueblo. 11 “Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación. 12 Por tanto dije a los hijos de Israel: “Ninguna persona entre vosotros comerá sangre; tampoco comerá sangre ningún forastero que reside entre vosotros. 13 Y cuando algún hombre de los hijos de Israel o de los forasteros que residen entre ellos, que al cazar, capture un animal o un ave que sea permitido comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra. 14 Porque en cuanto a la vida de toda carne, su sangre es su vida. Por tanto, dije a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la coma será exterminado. 15 Y cuando alguna persona, sea nativo o forastero, coma de un animal muerto, o que haya sido despedazado por fieras , lavará sus vestidos y se bañará en agua, y quedará inmundo hasta el atardecer; entonces será limpio. 16 Pero si no los lava o no baña su cuerpo, llevará su culpa.”

¿Hubo algo nuevo con respecto al uso de la sangre en la ley de Moisés con respecto a la ley de Noé?

Sí. Jehová ahora da la orden expresa de no comer sangre de ningún animal tanto al residente judío natural como el forastero.

Se sigue manteniendo la postura de que cuando se mate a un animal se derrame su sangre y se cubre con tierra (versículo 13).

Y se establece como nuevo arreglo adicional que quien no respete esta nueva ordenanza de Jehová será exterminado (versículo 14).

¿Qué hay con consumir un animal muerto por causas naturales o que haya sido despedazado por otras fieras? Aquel que caía en esta situación debe purificarse y seguir inmundo todo una tarde o llevará culpa (versículos 15 y 16). 

¿Por qué cambia Jehová la ordenanza sobre la sangre con los israelitas con respecto a la ley de Noé? El versículo 11 nos da la respuesta:

“Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación”.

No es que Jehová haya cambiado de parecer. Ahora tenía un pueblo a su servicio y estaba proporcionando las reglas bajo las cuales se llevarían las relaciones entre ciudadanos como entre ciudadanos y Dios.

Ahora, bajo la ley de Moisés, la sangre animal tiene un uso ceremonial para efectos de expiación de pecados tal y como lo aprendimos en el versículo 11.

Si analizamos el contexto en los capítulos 16 y 17 veremos el uso de la sangre animal para efectos ceremoniales y rituales. Así mismo, notaremos que para el uso ritual de la sangre se requiere: 

  Fecha para ritual

  Un altar

  Un sacerdote

  Un animal como ofrenda

  Un lugar santo

  Matanza del animal

  Obtención de la sangre del animal

  Uso de la sangre de acuerdo al ritual

 Es importante enfatizar que si el ritual no se practicaba como estaba previsto en la ley de Moisés, el sacerdote podía morir al igual que la persona que se alimentara de sangre animal del pueblo puesto que era condenada a muerte. 

Con esto en mente, cabe la pregunta ¿qué tiene que ver el mandato de Levítico 17:14 con respecto a la doctrina de no sangre de los testigos de Jehová? Desde mi muy personal punto de vista, absolutamente nada. ¿Por qué? Como lo comentamos en nuestro artículo número uno, la prohibición de Dios de comer sangre no tiene que ver nada con un proceso médico para preservar la vida debido a lo siguiente:

1. No se está practicando el ritual de expiación de pecados en el tratamiento médico

2. No hay un altar

3. No hay un animal a ser sacrificado

4. No se está usando sangre animal

5. No hay un sacerdote 

Durante el procedimiento médico lo que tenemos es lo siguiente: 

A.     Un donante

B.     Un receptor

C.    Sangre humana o sus derivados

D.    Un doctor

Por lo tanto, los testigos de Jehová están equivocados al tratar de justificar su negativa al uso médico de la sangre humana al utilizar Levítico 17:14.

Veamos el mismo caso utilizando un razonamiento diferente. Todos recordamos que en nuestros estudios de preparatoria se llevó una materia llamada Lógica, que es la ciencia que se encarga de estudiar la estructura del pensamiento y razonamiento humanos. El proceso de razonamiento que determinaba situaciones particulares partiendo de situaciones generales, se llamaba razonamiento deductivo.

Para ejemplificar este proceso, se usaba el siguiente axioma: 

Todos los hombres son mortales

Sócrates es hombre

Por lo tanto, Sócrates es mortal 

Tenemos la condición general:

      Todos los hombres son mortales”

Tenemos la condición particular:

      Sócrates es hombre”

Por último, tenemos la conclusión deductiva:

      Por lo tanto, Sócrates es mortal”

Veamos que sucede al usar el mismo análisis en el caso de la sangre animal y las transfusiones de sangre humana:

La sangre animal se usaba como ritual en el Israel antiguo

Las transfusiones de sangre utilizan sangre humana

Por lo tanto, las transfusiones no están contempladas en el ritual

Por ello sin duda alguna podemos llegar a la conclusión que la ley de Moisés no ayuda a justificar en lo más mínimo la postura de los testigos de Jehová de negarse a recibir transfusiones de sangre para efectos de preservar la vida.

Jehová, ¿un Dios inflexible?

Hasta este punto no tenemos ninguna duda acerca de la importancia ritual que tenía la sangre bajo la ley de Moisés: quien la comía debería morir. Recordemos que en el Antiguo Testamento las ejecuciones eran públicas con la finalidad de dejar ejemplo a los demás de la importancia de la obediencia. ¿Hay algún caso en la Biblia en el que se haya castigado a alguien por haber consumido sangre?

No. Sin embargo, existe un interesante relato que menciona que hubo quienes consumieron carne sin desangrar y no fueron ni siquiera juzgados ni castigados.

Por favor, le pido que lea en la privacidad de su hogar 1 Samuel capítulo 14….

Destaquemos lo importante y lo que tiene que ver con nuestro artículo acerca de los testigos de Jehová y la sangre:

Los israelitas se encontraban en guerra con los filisteos. Jonatán gana una batalla y se une a Saúl. Pero, Saúl, para variar, dentro de su carácter impetuoso y debido a las circunstancias adversas, pone el pueblo bajo el siguiente juramento: “Maldito el hombre que tome alimento antes del anochecer, antes que me haya vengado de mis enemigos”. (Versículo 24).

¿Nota usted la situación? En medio de una situación de guerra, el rey, quien era el ungido de Jehová y líder de la nación, obliga todo el pueblo a no probar alimento hasta que la victoria sea consumada.

¿Cómo respondió el pueblo? El versículo 24 sigue diciendo: “y nadie del pueblo probó alimento”.

¿Cuánto aguantaron los israelitas esta situación forzada de ayuno en medio de una encarnizada batalla? Los versículos 31 y 32 nos dicen: “Aquel día, después de herir a los filisteos desde Micmash hasta Ayanón, el pueblo estaba muy cansado. Entonces el pueblo se lanzó sobre el despojo, y tomó ovejas, bueyes y becerros y los mataron en el suelo y el pueblo los comió con la sangre.

¿Observó? ¿Puso atención? Hubo personas que comieron carne con sangre. Una grave ofensa desde el punto de vista de la ley de Moisés vigente en ese tiempo. Se castigaba con la muerte. En qué terrible predicamento encontraba el pueblo,el rey,el sacerdote y el profeta.

¿Se les castigó? Las escrituras no lo mencionan. Sólo dicen que Saúl construyó altares para ofrecer sacrificios a Jehová para que el pueblo no siguiera pecando, o mejor dicho, no se  siguiera consumiendo sangre. En el caso que se les hubiera castigado por haber consumido sangre violando la ley de Moisés es muy altamente probable que se mencionara en las escrituras como ejemplo a seguir por las generaciones que siguieron a estos acontecimientos.

¿Qué aprendemos de todo esto? Sin duda, Jehová es un Dios flexible que entiende las circunstancias bajo las cuales los seres humanos podríamos cometer una violación a sus leyes.

Ahora tratemos de conectar los hechos narrados en 1 Samuel 14 con Levítico 17:14 y con la negativa de los testigos de Jehová a usar sangre humana con propósitos médicos: como vimos, un pueblo no fue castigado por comer sangre debido a la desesperación del hambre, entonces, ¿es posible que Jehová acepte que un ser humano autorice a un médico a usar una transfusión de sangre humana para salvar su vida o la de un pariente próximo?

La respuesta lógica todos la conocemos.

Surge ahora una pregunta bastante interesante ¿qué pasaba con los pueblos no judíos con respecto al uso y/o consumo de la sangre?

Los gentiles y la sangre 

Para los romanos, la sangre animal se usaba tanto para el sacrificio de sus dioses como para alimento. Era común que la ofrenda fuera estrangulada, cocinada y posteriormente ingerida. En caso que fuera desangrada, se ofrecía la carne y sangre como ofrendas y posteriormente la sangre era bebida por el sacerdote o sacerdotisa y la carne era comida por los participantes del rito, generalmente efectuando una fiesta ritual.

Eran comunes las fiestas colectivas en las que se honraban a un dios romano, representado por un ídolo, se ofreciera comida, sacrificios estrangulados o sangre; y se consumieron las ofrendas, se bebía licor en exceso y la fiesta era terminada en medio de una orgía sexual en la que era permitida la prostitución sagrada. Algunos autores han llegado a la conclusión que los romanos llegaron a beber la sangre de los gladiadores muertos para sanar la epilepsia o como afrodisíaco. 

Similares costumbres con la idolatría, ofrendas a los ídolos mediante comida, animales estrangulados, sangre e inmoralidad sexual tuvieron pueblos alrededor de los israelitas, tales como los fenicios, los hititas, los babilonios, los griegos, etc.

Podríamos deducir entonces que tanto la ley de Moisés como la prohibición de comer sangre servía para mantener la distinción entre los judíos y los demás pueblos paganos. Y este “sello” (la ley de Moisés) que hizo tanto particular como peculiar a los judíos, prevaleció por alrededor de 1,900 años hasta la llegada y muerte del predicho Mesías. De hecho, el sistema de sacrificios de la ley de Moisés, pre-figuró la muerte del Señor Jesús y con ello, se abre la era cristiana. Pero, ¿qué hay con el alimentarse de sangre animal en la época de la congregación cristiana primitiva?

II.- La ley Apostólica 

Hacia el año 40 E.C., un grupo de apóstoles, incluidos Pablo y Bernabé, reunidos en Jerusalén, escriben una carta para ser enviada a la congregación de Antioquía con el siguiente contenido:

 Hechos 15:28,29:

28 Porque pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros mayor carga que estas cosas esenciales: 29 que os abstengáis de cosas sacrificadas a los ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación. Si os guardáis de tales cosas, bien haréis. Pasadlo bien.” 

Notemos que los apóstoles, por la guía del Espíritu Santo, como según ellos mismos lo explican, nos hablan ahora de las siguientes cosas esenciales: 

1.     Abstenerse de cosas sacrificadas a ídolos.

2.     Abstenerse de lo estrangulado.

3.     Abstenerse de la sangre.

4.     Abstenerse de la fornicación. 

¿Hay algo nuevo aquí con respecto a la ley de Moisés? Aparentemente. Note que ahora los apóstoles usan la palabra “abstenerse”. Pareciera ser que la palabra “abstenerse” denota una situación de total privación y pareciera ser bastante absolutista y por ello, los testigos de Jehová utilizan este texto para tratar de justificar su negativa al uso de la sangre humana con fines médicos. Pero antes que usemos conceptos preconcebidos, interpretaciones personales y puntos de vista que posiblemente estén equivocados, dejemos que las mismas escrituras por sí mismas nos digan lo que los apóstoles querían decir desde su perspectiva con la palabra “abstenerse”.

 El contexto cultural en la congregación cristiana primitiva 

Como lo mencionamos con anterioridad, los pueblos no judíos tenían como costumbre el ofrecer comida y sacrificios en fiestas paganas en las que eran común que se ofrecieran alimentos o carne sacrificada, degollada o estrangulada con su sangre que después de ser dedicados a los ídolos, eran consumidos para posteriormente terminar la fiesta en orgía sexual.

Jesús había muerto pocos años antes y tal y como Jesús lo predijo, la oportunidad de que gente de las naciones pudieran entrar a la congregación cristiana se había abierto y este grupo crecía rápidamente (Hechos 10:1-48).

Esta convivencia entre cristianos gentiles y cristianos judíos supuso un gran reto: ¿cómo podían convivir y llevarse como hermanos en la fe personas de tan diferentes antecedentes religiosos como los gentiles y judíos? 

Por un lado, los judíos: con una ley, la ley de Moisés, que regulaba cada aspecto de la vida del judío, que indicaba hasta lo que debían comer, como era lícito vestir, que arreglo personal efectuar, que prácticas de higiene llevar, etc; además que la misma ley de Moisés les prohibía siquiera relacionarse con los no judíos. 

Por el otro lado, los gentiles: gente sin la ley de Moisés, sin regulación de costumbres, que como vimos, adoraban ídolos, comían las ofrendas, comían carne sin desangrar, consumían sangre animal e inclusive pudieron haber consumido sangre humana y cuyas prácticas religiosas incluían la práctica de la prostitución sagrada. 

El contexto bíblico de la ley Apostólica

De la lectura del capítulo 15 del libro de los Hechos obtenemos la siguiente información acerca del contexto bíblico e histórico: 

1. Una fracción de hermanos judíos cristianos presionaban a los hermanos gentiles cristianos para circuncidarse y guardar la ley de Moisés (versículos 1-5).

2. Los apóstoles y ancianos de Jerusalén se reúnen para considerar el asunto. Pedro, Pablo y Bernabé describen los prodigios y señales que los cristianos gentiles practicaban (versículos 6-18).

3. Pedro cuestiona la validez de la ley de Moisés debido a que tanto judíos como gentiles son ahora salvos por la gracia de Jesús (versículos 10,11).

4. Santiago hace un resumen de las posturas de lo discutido y hace énfasis en no molestar a los gentiles que se están convirtiendo y sugiere que se les escriba para que se abstengan de la comida contaminada por ídolos, fornicación, lo estrangulado y la sangre (versículos 19-21).

5. Se redacta la carta y esta es enviada junto con Pablo y Bernabé a Antioquía (versículos 22-29). 

6. La carta es leída en Antioquía y todos se regocijan (versículos 30,31). 

Notemos lo que las escrituras nos dicen con respecto a este problema:

 Debido a las diferencias de antecedentes culturales, la convivencia entre cristianos gentiles y cristianos judíos se estaba llevando con bastantes dificultades.

B. Los cristianos judíos buscaban que los cristianos gentiles llevarán la ley de Moisés.

C. Los apóstoles y ancianos judíos reconocen la no validez de la ley de Moisés debido a la gracia del Señor Jesús.

D. Seguramente los judíos sabían las costumbres gentiles con respecto a la idolatría, ofrendas, sacrificios, cosas estranguladas, consumo de sangre animal, posible consumo de sangre humana y relaciones sexuales inmorales con fines religiosos.

E Los cristianos gentiles seguramente estaban al tanto de la gran importancia que tenía la ley de Moisés para los hermanos judíos.

Por lo tanto ¿que entendería un gentil de las nuevas disposiciones Apostólicas?

En virtud de sus antecedentes, para convertirse al cristianismo, un gentil debería abandonar la idolatría, todo lo conectado con la idolatría y la inmoralidad sexual. ¿Que estaba conectado con la idolatría? Como lo vimos, las ofrendas de alimentos y los sacrificios tanto estrangulados como los de carne desangrada y la sangre que hayan sido dedicados a los ídolos.

Por ello, ahora es sencillo comprender el por qué Santiago mencionó las cosas dedicadas a los ídolos, o sea, carne, alimentos, lo estrangulado y la sangre con la misma importancia que la inmoralidad sexual, ya que para un gentil, la idolatría llevaría de una cosa a otra hasta terminar en la inmoralidad sexual según las prácticas idolátricas de la época.

¿Era todo lo que buscaban los apóstoles y ancianos de Jerusalén? Parece ser que los apóstoles y ancianos de Jerusalén estaban buscando “matar dos pájaros de un tiro” tal y como lo explica el rabino Ben Witherington en su obra “Los cuatro requerimientos” (torahresource.com) quien nos dice:

“En el Talmud Babilonio se enumeran las Leyes Noajidas como 7 normas:

1.     Prohibición de la idolatría.

2.     Prohibición de la blasfemia.

3.     Prohibición de derramar sangre.

4.     Prohibición de pecados sexuales.

5.     Prohibición de robar.

6.     Prohibición de comer animales vivos.

7.     Requerimiento de un sistema legal.

Desde la perspectiva judía, los paganos estaban relacionados con la idolatría y nada es más repugnante que la idolatría para un judío. 

Los cuatro requerimientos de los apóstoles eran para no darle la oportunidad a los judíos de la diáspora de acusar a los gentiles conversos cristianos de idolatría.

Cada uno de los cuatro requerimientos de los apóstoles están relacionados con el uso de un templo pagano incluyendo la prostitución idolátrica.

Mientras los apóstoles no estaban dispuestos a someter a los conversos gentiles cristianos a una carga tan pesada de tradiciones que los judíos no pudieron llevar, consideraron esencial requerir a los creyentes gentiles cristianos de este requerimiento rabínico. Únicamente con este requerimiento la comunidad judía recibiría satisfacción de que los creyentes gentiles cristianos habían roto radicalmente con toda idolatría”. 

Los apóstoles buscaban dos cosas: 

1. Que los cristianos gentiles fueran aceptados fácil y rápidamente por los cristianos judíos.

2. Que los cristianos judíos no fueran a tropezar por causa de los cristianos gentiles.

Seguramente notamos la guía del Espíritu Santo ya que fue una decisión bastante sabia para un grupo de ex-pescadores, ahora líderes religiosos, asesorados por un abogado versado en la misma ley de Moisés. 

¿Qué significa “abstenerse”? 

La palabra griega usada por los apóstoles es “apejomai” y según la Concordancia de Strong significa “mantenerse lejos” o “ser distante”.

La palabra abstenerse o apejomai, proviene de dos raíces griegas, las cuales son: 

  “Apó”, que significa lejos, separación, reversa. 

  “Echo”, que significa comer, disfrutar, practicar o usar. 

Nuevamente, encontramos que la palabra “abstenerse” usada por los apóstoles se encuentra relacionada con la acción de comer, alimentarse o ingerir por la boca. 

Con esto en mente, volvamos a repasar Hechos 15:29 utilizando el significado original que “abstenerse” tiene en idioma griego: 

“No coman cosas sacrificadas a los ídolos, no coman sangre dedicada a los ídolos, no coman estrangulado (carne sin desangrar) y no practiquen la inmoralidad sexual ni prostitución sagrada. Si se guardan de tales cosas, prosperarán. Pásenla bien”. (Negritas agregadas para destacar la idea del griego original). 

Después de este extenso análisis, podemos preguntar: ¿Qué tiene que ver Hechos 15:29 con las transfusiones de sangre? No hay un solo punto de conexión. No tiene que ver absolutamente nada una cosa con la otra. La ley Apostólica regulaba el uso de la sangre animal y su relación con la idolatría y la inmoralidad sexual. En el caso de una transfusión de sangre humana no se está practicando un rito idolátrico, se está efectuando un tratamiento médico que podría salvar una vida.

¿Sigue vigente la ley Apostólica?

Como cristianos no tenemos ninguna duda que la idolatría no es permitida en la congregación (1 Corintios 10:14; 6:9,10). 

También, como cristianos, no tenemos ninguna duda que la inmoralidad sexual de cualquier tipo no es aceptada en la congregación (1 Corintios 5:11; 6:18). 

Así mismo, con respecto a alimentarse de carne sin desangrar (estrangulado) y alimentarse de sangre animal, el ordenamiento apostólico es bastante claro tal y como lo fué la ley de Moisés, esto es, ambas prácticas de alimentación se encuentran prohibidas.

Pero, ¿qué hay de los alimentos dedicados a los ídolos? 

Leamos 1 Corintios 8:4, 7-13:

4 Por tanto, en cuanto a comer de lo sacrificado a los ídolos, sabemos que un ídolo no es nada en el mundo, y que no hay sino un solo Dios…. 7 Sin embargo, no todos tienen este conocimiento; sino que algunos, estando acostumbrados al ídolo hasta ahora, comen alimento como si éste fuera sacrificado a un ídolo; y su conciencia, siendo débil, se mancha. 8 Pero la comida no nos recomendará a Dios, pues ni somos menos si no comemos, ni somos más si comemos. 9 Mas tened cuidado, no sea que esta vuestra libertad de alguna manera se convierta en piedra de tropiezo para el débil. 10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo de ídolos, ¿no será estimulada su conciencia, si él es débil, a comer lo sacrificado a los ídolos? 11 Y por tu conocimiento se perderá el que es débil, el hermano por quien Cristo murió. 12 Y así, al pecar contra los hermanos y herir su conciencia cuando ésta es débil, pecáis contra Cristo. 13 Por consiguiente, si la comida hace que mi hermano tropiece, no comeré carne jamás, para no hacer tropezar a mi hermano.” (negritas del autor).

Pablo escribió estas palabras entre los años 54 al 57 E.C., esto es, de 14 a 17 años después de la ley Apostólica. Es interesante que Pablos nos dice que un ídolo nada es y por ende, consumir los alimentos dedicados a los ídolos, nada es, que una comida no nos recomienda a Dios, pero…pero, si al consumirlos un hermano tropieza debido a una conciencia débil, es mejor no comer.

Pablo aquí utiliza el término conciencia, destacando que es un asunto personal de cada cristiano el comer o no alimentos que hayan sido dedicados a ídolos.

Leamos ahora 1 Corintios 9:19-23:

19 Porque aunque soy libre de todos, de todos me he hecho esclavo para ganar al mayor número posible. 20 A los judíos me hice como judío, para ganar a los judíos; a los que están bajo la ley, como bajo la ley (aunque yo no estoy bajo la ley) para ganar a los que están bajo la ley; 21 a los que están sin ley, como sin ley (aunque no estoy sin la ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo) para ganar a los que están sin ley. 22 A los débiles me hice débil, para ganar a los débiles; a todos me he hecho todo, para que por todos los medios salve a algunos. 23 Y todo lo hago por amor del evangelio, para ser partícipe de él.”

Pablo es bastante claro y cristalino aquí, los cristianos estamos únicamente bajo la ley de Cristo.

Parece ser que la ley Apostólica tuvo la intención de ser temporal en lo relacionado a los alimentos dedicados a los ídolos, para dar oportunidad a la congregación cristiana gentil y congregación cristiana judía de madurar hacia la libertad de Cristo y entrenar la conciencia individual y colectiva en el conocimiento del Señor, esto es, cada cristiano de forma independiente es responsable de decidir sobre el actuar individual en el caso de asuntos que no se mencionan o que no sean específicos en las escrituras. 

Debido a la gracia y bondad inmerecida que representó el sacrificio del Señor Jesús, resultaría en ridículo dicho sacrificio si tenemos que volver a una ley que regule cada aspecto de la vida y las decisiones de un cristiano. ¿Dónde quedaría la libertad que el Señor Jesús nos brindó? 

En el caso que estamos analizando, las escrituras son claras y específicas: como cristianos debemos rechazar tácitamente la idolatría y las prácticas de inmoralidad sexual. También, la ley Apostólica es clara en el aspecto de no comer carne sin desangrar (estrangulado) y no comer sangre animal.

¿Está vigente la ley Apostólica con respecto a consumir alimentos dedicados a los ídolos? Podemos afirmar que no.

Cada cristiano de manera individual debe decidir sobre comer alimentos dedicados a ídolos ya que es un asunto de conciencia. Si un cristiano decide hacerlo, que su conciencia se lo dicte, pero si hace tropezar a otro, mejor le hubiera sido no haber nacido como el Señor especificó en Mateo 18:6.

¿Qué hay sobre las transfusiones de sangre? Bajo esta misma tesitura, en virtud que no hay un ordenamiento al respecto en las escrituras, podemos afirmar que cada cristiano de forma individual debe decidir el aceptar o no una transfusión de sangre al ser un asunto de conciencia.

Debido a que es un asunto individual, aquel cristiano que considere que no aceptaría una transfusión de sangre, tiene la obligación de respetar y no criticar a quien piense lo contrario. 

Nuestra libertad cristiana incluye la obligación de no imponer nuestros puntos de vista a los demás. 

III.- Conclusión

Recordemos que el Señor Jesús enseñó:

Juan 15:13:

“Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos”.

Puesto que en la sangre reside la vida, ¿Condenaría Dios, el amante de la vida, el que alguno diera parte su vida (su propia sangre humana) para salvar la vida de un pariente cercano o nuestro prójimo? ¿Condenaría Dios que se autorice a un médico a practicar una transfusión de sangre humana para salvar la vida de un pariente cercano o la nuestra? Es un asunto de conciencia individual.  Lo único que sabemos es que la Biblia no condena en absoluto el uso de la sangre humana con fines médicos.

Desde mi muy personal punto de vista, la doctrina de rechazo a las transfusiones de sangre enseñada y mantenida a rajatabla como una política de terror por el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová no está sustentada por ningún texto bíblico por las razones y argumentos que analizamos en nuestra serie de 5 artículos.

El Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová debe replantear su falsa doctrina sobre el uso de la sangre humana para usos médicos. La sangre de los hermanos que han muerto está sobre sus cabezas y llegado el momento, el Señor Jesús les pedirá cuentas de una forma bastante severa, como dice Deuteronomio 32:43: “Regocijaos, naciones, con su pueblo, porque Él vengará la sangre de sus siervos; traerá venganza sobre sus adversarios, y hará expiación por su tierra y su pueblo”.