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Defendiendo Lo Indefendible

Entre los años 1945 a 1961, hubo muchos nuevos descubrimientos y avances en la medicina. En 1954, se llevó a cabo el primer trasplante de riñón. Los beneficios potenciales para la sociedad fueron grandes al usar terapias que involucraban transfusiones y trasplantes de órganos.  Lamentablemente, la doctrina de No Sangre impidió a los Testigos de Jehová de beneficiarse de tales avances. Peor aún, el haber cumplido con esta doctrina de seguro contribuyó a las muertes prematuras de un sin número de miembros, incluso infantes y niños.

Armagedón Se Seguía Demorando

Clayton Woodworth falleció en 1951, dejando al liderazgo de la Organización que continuara con esta enseñanza frágil. Jugando su mejor carta (Prov 4:18) e ideando una “nueva luz” para reemplazar esta enseñanza, no era  una opción. Cualquier complicación médico y muertes ligados a la adherencia de los leales a los que ellos tomaban como una interpretación razonable de las Escrituras solamente aumentaría año con año. Si dejaban la doctrina, las puertas se abrirían a altos costos  por responsabilidad, lo cual amenazaría a las finanzas y la tesorería de la Organización. El liderazgo estaba atrapado y el Armagedón (su “tarjeta para salirse de la cárcel del juego Monopoly”) se estaba demorando bastante. La única opción que tenían era continuar defendiendo lo indefendible. Concerniente a esto, la Profesora Lederer continua en la página 188 de su libro:

“En 1961, La Sociedad de los Testigos de Jehová  publicó Blood, Medicine, and the Law of God (Sangre, Medicina, y la Ley de Dios) lo cual subrayó la posición de los Testigos sobre las transfusiones. El autor de este folleto regresó a la fuente original para respaldar su reclamo de que la sangre representaba nutrición o alimento, citando entre otras fuentes una carta del medico francés Jean-Baptiste Denys que apareció en el libro de George Crile titulado Hemorrhage and Transfusion (Hemorragia y Transfusión).  (El folleto no mencionó que la carta de Denys apareció en los años 1660, ni indicó que el texto de Crile fue publicado en 1909. )” 

La cita mencionada documenta que en 1961 (16 años después que fue promulgada la doctrina de No Sangre) el liderazgo tenía que regresar a sus fuentes originales para reafirmar su argumento anticuado. Era obvio que un estudio en la medicina moderna de un diario de buena reputación les hubiera servido sus intereses de mejor manera, pero no se encontraba; así que tenían que regresar a los hallazgos anticuados y desacreditados, omitiendo las fechas para mantener una muestra de credibilidad.

Si esta enseñanza particular fuera meramente una interpretación académica de las escrituras—solamente otro paralelo profético antitípico—entonces el uso de fuentes antiguas no hubiera tenido tantas consecuencias. Pero se trata de una enseñanza que involucraba vida o muerte, y que se respaldaba en un argumento anticuado. Los miembros tenían el derecho de recibir información de lo que se pensaba en la comunidad médica del día. Sin embargo, eso traería gran dificultad al liderazgo de la organización en sentido legal y financiero.  Aun así, ¿qué es mas valioso para Jehová: preservar las cosas materiales o preservar la vida humana? Este dilema se había convertido en algo muy resbaladizo se iría hacia abajo continuamente hasta llegar a su punto más bajo unos años mas tarde.

En 1967, se llevó a cabo el primer trasplante de corazón con éxito. Para este tiempo los trasplantes de riñón eran una práctica común, pero requerían una transfusión de sangre. Con tales avances en la terapia de trasplante, se empezó a cuestionar si los trasplantes de órganos (o donación de órganos) eran permisible para los Cristianos. La siguiente “Pregunta de los Lectores” proveyó la decisión del liderazgo:

“Dios permitía a los humanos comer la carne animal para sostener sus vidas, aunque no fueron permitidos comer la sangre. ¿Incluía esto comer carne humana para sostener la vida de uno al tomar el cuerpo o una parte del cuerpo de otro ser humano vivo o muerto? ¡No! Eso sería canibalismo, una práctica repugnante a toda la gente civilizada.” (The Watchtower, Noviembre 15, 1967 p. 31

Para mantener la consistencia del argumento que la transfusión de sangre es “comer” sangre, se tenía que mantener el punto de vista de que un trasplante de órgano es “comer” el órgano. ¿Parece extraño esto?

Esto siguió siendo la posición oficial de la Organización hasta 1980. Es trágico pensar do cuantos hermanos y hermanas murieran innecesariamente entre los años 1967 a 1980, por no poder aceptar un trasplante de órgano. Además, ¿cuántos fueron expulsados porque estaban convencidos que el liderazgo se habían pasado mas allá de la raya al comparar un trasplante de órgano al canibalismo

¿Está el argumento remotamente justificado dentro del campo de posibilidades científicas?

Una Analogía Ingeniosa

En 1968, el argumento anticuado fue promovido de nueva cuenta como verdad. Se introdujo una nueva analogía ingeniosa (que aun se usa hasta en la actualidad) para convencer al lector que el efecto en el cuerpo de una transfusión de sangre es lo mismo que ingerir sangre por la boca.  Se alega que el abstenerse de alcohol significaría no ingerirlo ni por inyección intravenosa. Así que, para abstenerse de la sangre, incluiría no tenerla inyectada de forma intravenosa en el cuerpo. El argumento fue presentado de tal manera:

Pero, ¿no es cierto que cuando un paciente no puede comer por la boca los médicos con frecuencia lo alimentan por el mismo método que se usa para administrar una transfusión de sangre? Examine los textos bíblicos cuidadosamente y note que nos dicen que nos ‘abstengamos de sangre.’ (Hechos 15:20, 29) ¿Qué quiere decir esto? Si un médico le dijera a usted que se abstuviera de alcohol, ¿querría decir esto que usted no debería tomarlo por la boca, pero que podría transfundirlo directamente a sus venas? ¡Por supuesto que no! Así, también, el ‘abstenerse de sangre’ significa no recibirla en nuestro cuerpo de ninguna manera. (La Verdad Que Lleva a la Vida Eterna cap. 19 “Respeto piadoso a la vida y la sangre” pág. 167 párr. 10)

Suena lógica esta analogía y hasta este día de hoy muchos de los miembros ordinarios de la Organización creen que es válida. ¿Pero de verdad es así? Note los comentarios del Dr. Osamu Muramoto concerniente a lo débil que es este argumento en sentido científico:

“Como cualquier profesional médico lo sabe, este argumento es falso. Alcohol ingerido oralmente es absorbido como alcohol y circula de tal manera en la sangre, a diferencia de la sangre que es comido oralmente, es digerido y no puede entrar en la circulación sanguínea. La sangre introducida directamente en las venas circula y funciona como sangre, no como nutrición. Así que las transfusiones de sangre es una forma de trasplante de órgano celular. Y como dicho antes, los trasplantes de órganos ahora son permitidos por la Sociedad de Testigos de Jehová. Estas inconsistencias son evidentes a los médicos y a otras personas razonables, pero no a los Testigos de Jehová debido a la pólitica estricta contraviniendo argumentos críticos.” (Journal of Medical Ethics 1998 p. 227)

Visualice a un niño de África con un abdomen hinchado debido a un caso severo de desnutrición. Cuando se le trata por esta condición, ¿qué se le prescribe? ¿una transfusión sanguínea? Seguro que no, porque la sangre no ofrecería ningún valor nutricional. Lo que se prescribe es un infusión de nutrientes tales como los electrólitos, glucosa, proteínas, grasas, vitaminas y minerales esenciales. De hecho, el administrar una transfusión de sangre a tal paciente sería perjudicial y no ayudaría de ninguna manera.

La sangre contiene un alto contenido de sodio y hierro. Cuando se le ingiere por la boca, la sangre es tóxica. Cuando es usado para transfundir directamente al flujo sanguíneo, corre al corazón, pulmones, arterias, y  vasos sanguíneos, así que no es toxico.  Cuando es ingerido por la boca, la sangre corre al sistema digestivo y es descompuesta en el hígado. En este momento la sangre ya no funciona como sangre. Ya no tiene ninguna de las cualidades sustantivas de la vida. El alto contenido de hiero (encontrado en la hemoglobina) es tan toxico al cuerpo humano que si se ingiere, puede ser fatal.  Si alguien intentara vivir mediante la “nutrición” que el cuerpo recibiría al tomar la sangre como alimento, uno moriría debido al envenenamiento por hierro.

El punto de vista de que una transfusión de sangre es nutrición para el cuerpo es un punto de vista anticuado al igual que otros puntos de vista del siglo 17.  En estas líneas, me gustaría compartir un artículo que encontré en el sitio de Internet www.Smithsonian.com fechado el 18 de junio del 2013. El artículo tenía un título muy interesante: Por que se temía al tomate por más de 200 años en Europa. Por absurdo que le sea el titulo, la historia ilustra muy bien como una noción que duraba siglos en existencia fue probado completamente como un mito:

“Es interesante que a finales de los 1700, un gran porcentaje de Europeos tenían  miedo a los tomates. Se le puso un sobrenombre a la fruta de la “manzana venenosa” debido que se pensaba que los aristócratas se enfermaban y se morían después de comerlas, pero la verdad del asunto es que los Europeos adinerados utilizaban platos de peltre (un tipo de metal) los cuales tenían altos niveles de plomo. Debido a que los tomates contienen un alta cantidad de acidez, cuando se les servían en tales platos, la fruta se filtraba en estos platos, resultando en muchos muertos por envenenamiento de plomo.  En esos días, nadie había hecho la conexión entre los platos y el envenenamiento y el tomate fue el culpable.”

La pregunta que cada Testigo debe hacerse es: ¿estoy dispuesto a tomar una decisión médica de vida o muerte tanto de la mía como de un ser querido, basado en una creencia de un argumento anticuado que científicamente es imposible?

El Cuerpo Gobernante requiere (bajo la amenaza de expulsión) que se obedezca la doctrina oficial de “No Sangre”.  Aunque hoy se puede debatir que la doctrina ha sido disminuida ya que los Testigos de Jehová ahora pueden aceptar virtualmente 99.9% de los constituyentes de la sangre. Una pregunta justa es, a través de los años ¿cuántas vidas han sido perdidas prematuramente antes de que los constituyentes de la sangre (incluso la hemoglobina) era un asunto de conciencia?

¿Agravio por tergiversación?

En su redacción presentado en el Diario de la Iglesia (Vol. 47, 2005), titulado  Jehovah’s Witnesses, Blood Transfusions, and the Tort of Misrepresentation, (Los Testigos de Jehová, Transfusiones de Sangre, y Agravio por Tergiversación) Kerry Louderback-Wood (una Abogada que creció como Testigo de Jehová y cuya madre murió después de rehusar una transfusión de sangre) presenta una redacción convincente sobre el tema de tergiversación. Su redacción está disponible para bajarse del Internet. Animo a todos a incluirlo en su lectura esencial al hacer su investigación. Compartiré solamente una cita de la redacción concerniente al folleto de los Testigos de Jehová  How Can Blood Save Your Life? (1990) (¿Cómo Puede la Sangre Salvar su Vida?):

“Esta sección habla sobre la veracidad del folleto a través de analizar las múltiples citas erróneas de la Sociedad de escritores seculares individuales incluyendo: (1) científicos e historiadores bíblicos; (2) la evaluación de la comunidad médica de las enfermedades relacionadas de la sangre y de (3) la evaluación de los doctores de la calidad de alternativas a la sangre, incluso la magnitud de los riesgos de preceder a una transfusión sanguínea.

Suponiendo que el alegato de que el liderazgo de la Organización intencionalmente citó de forma errónea a escritores seculares fuera confirmado en un tribunal de la ley, esto impactaría de forma muy negativa y bastante costosa a la Organización.  Al remover ciertas palabras de su contexto puede dejar a los miembros con una impresión falsa de lo que tenía intención el escritor. Cuando los miembros toman decisiones basadas en información errónea y son dañados, debe de haber tome la responsabilidad.

En resumen, tenemos a un grupo religioso con una doctrina religiosa que envuelve decisiones médicas de vida o muerte, fundado sobre un mito no científico. Si el argumento es un mito, la doctrina no puede ser de las escrituras. Los miembros (y las vidas de sus seres queridos) están en riesgo en cualquier momento que están en una ambulancia, hospital o quirófano. Todo porque los arquitectos de la doctrina rehusaron la medicina moderna y decidieron depender de la opinión de médicos de siglos pasados.

Sin embargo, algunos tal vez se preguntan: ¿No es el éxito de las operaciones sin sangre prueba de que esta enseñanza es divinamente apoyada por Dios? Irónicamente, la doctrina de “No Sangre” tiene un aspecto positivo para la profesión médica. Es innegable que grandes pasos hacia adelante debido a las operaciones sin sangre pueden ser atribuidos a los Testigos de Jehová. Tal vez sea visto como una bendición divina para algunos cirujanos y sus equipos médicos a través del mundo, proveyendo una oleada constante de pacientes.

La parte 3 de esta serie examinará cómo es que profesionales de la medicina pueden ver a sus pacientes que son Testigos de Jehová como una bendición de Dios. Pero No es porque vean la doctrina como bíblica ni porque su adherencia a la doctrina trae la bendición de Dios.