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[ws4/17 – Junio 26 – Julio 2, págs. 27-32]

“Por haberse ofrecido voluntariamente el pueblo, bendigan a Jehová” (JUECES 5:2).

Es un “espíritu dispuesto” algo deseable a los ojos de Dios?  Con toda seguridad podemos decir que sí.  Por ejemplo, tenemos la buena disposición de Isaías registrado en las sagradas escrituras: “¡Aquí estoy yo! Envíame a mí”. (Isa 6:8.)  Además, tenemos las palabras proféticas del salmista:

“Tu pueblo se ofrecerá de buena gana en el día de tu fuerza militar. En los esplendores de la santidad, desde la matriz del alba” (Salmo 110:3)

¿Qué le damos a Dios?

Bajo este subtítulo, al lector se le ayuda a ver las dádivas y obras que Jehová valora.  Entre las más importantes se encuentran las dádivas de misericordia que se hacen a favor del prójimo.

“El que muestra favor al de condición humilde le presta a Jehová, y Él le pagará su trato.” (Proverbios 19:17)

¡Imagínese!  ¡Prestar a Dios y así tener al Todopoderoso como deudor!  Esto armoniza con lo que Jesús enseñó en Mateo 6:1-4.  Después de advertirnos de no jactarnos de nuestras obras de misericordia, añade que las hagamos en secreto ‘para que tu Padre que mira en secreto te lo pague.”  El párrafo enfatiza este punto al instruir al lector a que “lea” Lucas 14:13, 14.

Los testigos desobedecen este mandamiento cada vez que entregan su informe de servicio o se dejan entrevistar sobre su servicio de precursor.

Volviendo al tema de dar dádivas de misericordia, notemos las palabras inpiradas de Santiago:

La forma de adoración que es limpia e incontaminada desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre es esta: cuidar de los huérfanos y de las viudas en su tribulación, y mantenerse sin mancha del mundo.” (Santiago 1:27)

Surge la pregunta, entonces, si los Testigos de Jehová tienen la fama de participar en hacer obras de caridad a favor de los necesitados.  Puesto que declaran públicamente que son los únicos cuya adoración es “limpia e incontaminada” a los ojos de Dios, ¿se les conoce principalmente por “cuidar de los huérfanos y de las viudas” de la comunidad, y no sólo de los suyos? (Gal. 6:10.)

Desafortunadamente, no mucho se les conoce a los testigos por mostrar este tipo de amor.  Por ejemplo, cuando varios grupos de la comunidad acudieron en ayuda de las víctimas de un reciente incendio en Inglaterra, los Testigos brillaron por su ausencia.  Sin un arreglo oficial de la sucursal, a los hermanos locales ni se les ocurrió hacer arreglos por su propia cuenta.

Para ser justo, el cuerpo gobernante sí organiza esfuerzos para aliviar a víctimas de desastres, y muchos testigos han dado generosamente de su tiempo y recursos para ayudar a los necesitados.  Pero parece que tales dádivas de misericordia sólo se dan cuando el esfuerzo es dirigido por la organización.

Dos actitudes muy diferentes

Según Jueces 5:23, la jueza Débora y Barac, el jefe del ejército, condenaron a Meroz y sus habitantes por no ofrecer ayuda a los que pelearon por Jehová.  Párrafo 11 intenta ampliar este punto pero cae en especulaciones que gradualmente se transforman en hechos.  Para ilustrar:

¿Qué era Meroz? No lo sabemos con seguridad. Pero la maldición que recibió tuvo tanto efecto que Meroz desapareció por completo. Puede que Meroz fuera una ciudad que no se ofreció a ayudar a Barac en la batalla. [Puede que haya sido una ciudad, o no.] Recordemos que 10.000 hombres se habían ofrecido para pelear contra los cananeos. Así que es muy probable que la gente de Meroz hubiera oído que se necesitaban voluntarios para ir a la guerra. Meroz también pudo haber sido una ciudad por la que pasó Sísara mientras huía de Barac. Tal vez la gente de Meroz tuvo la oportunidad de atrapar a Sísara, pero no lo hizo. ¿Se imagina a las personas de este lugar mirando cómo este temible guerrero corría por sus calles para poder salvarse? En vez de haber hecho algo importante a favor del propósito de Jehová, estas personas no hicieron nada. [Así de fácil pasamos de la especulación a la aseveración – no sabemos siquiera si fuera una ciudad pero sí sabemos que sus habitantes no hicieron nada.] Si lo hubieran hecho, Jehová las habría recompensado. Pero no aprovecharon la oportunidad. Parece que los habitantes de Meroz tuvieron una actitud muy diferente de la de Jael, que actuó con mucho valor (Jueces 5:24-27). – Párr. 11

Este contraste entre los que se ofrecieron de buena gana y los que no se subraya de nuevo en el párrafo 12:

En Jueces 5:9, 10 vemos que la actitud de los 10.000 hombres que fueron a la guerra fue muy diferente de la actitud de los que no fueron. Débora y Barac alabaron a “los comandantes de Israel, que fueron voluntarios entre el pueblo”. Ellos no fueron como los que cabalgaban “en asnas de color rojo amarillento”, que se creían demasiado importantes para ir a la batalla. La Biblia dice que estas personas se sentaban “sobre alfombras preciosas” y andaban “por el camino”. Es decir, disfrutaban de una vida cómoda. En cambio, los voluntarios estuvieron dispuestos a pelear junto con Barac en las laderas rocosas del monte Tabor y el valle pantanoso de Cisón. Los que quisieron llevar una vida cómoda recibieron esta advertencia: “¡Consideren!”. Esto significa que debían pensar con cuidado en las oportunidades que habían tenido de trabajar para Jehová y que no habían aprovechado. Hoy día, nosotros también debemos pensar con cuidado en cuál es nuestra actitud al servirle a Jehová. –Párr. 12

El mismo punto se toca en párrafo 13:

Por el contrario, las tribus de Rubén, Dan y Aser estaban más interesadas en atender sus rebaños, barcos y puertos que en servirle a Jehová (Jueces 5:15-17). Pero como hemos visto, no todas las tribus fueron como estas. Las tribus de Zabulón y Neftalí estuvieron dispuestas a arriesgar la vida para apoyar a Débora y a Barac (Jueces 5:18). Aprendemos una gran lección de las actitudes tan diferentes que mostraron los israelitas cuando se necesitaron voluntarios para el servicio a Jehová. – Párr. 13

Está bien señalar que debemos servirle a Dios en vez de estar cómodamente reposados ‘sobre nuestros asnos y alfombras preciosas’, pero la pregunta que surge es, ¿a qué se refiere al mencionar “servirle a Jehová”?  Se refiere a cuidar a los desafortunados y hacer obras de caridad?  No mucho.

“Bendigan a Jehová”

La lección que el relato de Débora y Barac nos enseña, según este artículo, es que servirle a Jehová realmente significa: ¡Hacer más para la organización!

Una mirada a las fotos bajo este subtema confirma lo dicho en párrafo 14:

Hoy más que nunca es necesario que nos ofrezcamos para servirle a Jehová. Millones de hermanos y hermanas se ofrecen para servir en diferentes campos del servicio de tiempo completo. Por ejemplo, muchos son precursores, betelitas o voluntarios de construcción de Salones del Reino. Y muchos otros hermanos de todas las edades se ofrecen para ayudar en las asambleas. Algunos ancianos trabajan duro ayudando en los Comités de Enlace con los Hospitales y organizando asambleas– Párr. 14

Puesto que la organización acaba de reducir su fuerza laboral voluntaria, a nivel mundial, en 25%, la primera oración parece raro.  Probablemente quiere decir que la necesidad de voluntarios que no representen ninguna carga financiera para la organización es mayor que nunca.

Aunque muchos Testigos ven las susodichas actividades como facetas del servicio sagrado a Dios, no encuentran respaldo en las escrituras cristianas.  Es por esta misma razón que la organización siempre hace referencia al Antiguo Testamento y la nación de Israel.  Parecen renuentes a reconocer que, bajo el Nuevo Pacto, las cosas han cambiado.  No existe el servicio de precursor en la congregación cristiana del primer siglo, así que la organización invoca a los nazareos del difunto sistema de adoración israelita.  No existe un hogar Betel después de Cristo, así que usan un lugar del antiguo Israel.  No hubo un poderoso Cuerpo Gobernante entre los primeros cristianos, así que usan al rey y el sacerdocio en Israel para justificar una clase gobernante hoy.  Dicho sea de paso, tampoco construyeron salones para reunirse como nuestros salones del reino y salones de asamblea.  Se reunian en casas privadas.

Párrafo 15 plantea la siguiente pregunta: ¿Tengo la misma fe y valor que Barac, Débora, Jael y los 10.000 voluntarios, y uso todos mis recursos para obedecer las claras órdenes de Jehová

Es una buena pregunta para reflexionar, seguro.  Pero, ¿cuáles son “las claras órdenes de Jehová”?  ¿Precursorar?  ¿Servir en Betel?  ¿Construir salones del reino?

Jehová nos ha dado un mandamiento claro, y lo hizo con su propia voz:

“Y de la nube salió una voz, y dijo: ‘Este es mi Hijo, el que ha sido escogido. Escúchenle'”. (Lucas 9:35)

El mandamiento de Jehová es escuchar a su hijo.  Interesantemente, el artículo apenas hace mención de Jesús.  Todo el enfoque está en la organización.  Se nos anima a mostrar “obediencia y lealtad” (párr.. 16) pero no a Jesús.  Antes bien, nuestra lealtad a la organización se exige, y se espera nuestra obediencia a su petición de servicio voluntario.

El tema del artículo da la impresión que nuestro disposición de voluntario traerá alabanza a Jehová, pero los cristianos sólo podemos alabar a Dios si alabamos al Hijo.  De hecho, honramos al Padre a través del Hijo.

“El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.” (Juan 5:23)

¡Palabras que dan en qué pensar!